Ginés, Pasado y Presente
- Si lo se .....Si lo se...
La noche ahora parecía mas hermosa, desde aquel callejón solitario, donde podía divisar el inmenso firmamento en todo su esplendor, allí tirado en el suelo, con la espalda mojada a causa de la lluvia, se encontraba Ginés, sangrando por la cabeza y con dolores tremendos con cada respiración, pero lo peor de todo, es que la pierna, la derecha, estaba rota y podía ver el hueso. De pronto rememoró las ultimas horas y solo pudo decir, mientras a lo lejos se escuchaba las sirenas de la Policía o la Ambulancia.
- ... Si lo se, no me levanto!
Era una hermosa tarde ya en su cenit, la noche parecía que se iba a echar encima, y Ginés estaba acostado en su cama del Hotel Calabaza. Como el que no quería, abrió un ojo y miró a través de la rejandija del balcón, y pudo ver pasar a lo lejos, un grupo de gaviotas, se giró y volvió a cerrar los ojos. Unos minutos después, volvió a abrir un ojo y luego el otro, se quedó mirando con cara de bobalicon soñoliento a la pared, exactamente a una protuberancia, nada especial, como cualquier otra que tenía esa pared, sin ni siquiera pensar. Cuando se cansó de mirar, por fin reaccionó, giro su cuerpo noventa grados y se dispuso a mirar al techo con las palmas de sus manos tras su cabeza, de pronto, de fondo empezó a escuchar un ruido, que con el pasar de los segundos se fue haciendo más y más audible, se trataba de unos niños que jugaban al futbol, se podía escuchar los nombres de sus favoritos, Messi , Cristiano, Casillas y Valdes eran los principales protagonistas, eso hizo que Ginés se quedará unos minutos más en su cama rememorando esa infancia.
-Yo soy Suárez te he dicho - Le decía Ginesito a otro niño con la cara sucia.
- Pues la pelota es mía, así que yo seré Suárez, sino no jugáis con mi pelota - Le contesto el otro niño a Ginesito, de forma picara.
- Vale. Vale capullo, tú serás un capullo - Le respondió Ginés, mientras le pegaba un puñetazo y empezó una pelea de niños, donde los dos estaban en el centro y eran rodeados por el resto de compañeros.
Ginés estaba en su cama, no sabia si levantarse o no, aquellos recuerdos le habían hecho rememorar su pasado y los buenos años donde no había obligaciones. Volvió a girar su cuerpo otros noventa grados a la izquierda y miró nuevamente a la protuberancia de antes, y se dijo para sí mismo que estaba de vacaciones, que no pensaba levantarse, que dormiría hasta el día siguiente. Volvió a cerrar sus ojos y se volvió a quedar dormido.
Media hora después, ya se había oscurecido y parecia que llovia levemente, volvió a entreabrir un ojo, giró su cuerpo a la derecha otros noventa grados y volvió a mirar al techo. Pensó si debía o no levantarse, pero esta vez pensaría en los pros y los contras, empezó a enumerarlos en un tono suave, y ganaron los contras por goleada, pero de pronto le vino un flash por su mente, de cuando era pequeño, y dijo para si mismo, a vivir que son dos días, y se levanto y sin previo aviso pateó uno de sus zapatos.
-Gollll, gooooolllll.- Gritaba Ginesito con los brazos abiertos y corriendo hacia vario de sus compañeros.
-Te lo dije, te lo dije - Le respondió el de la cara sucia - Que este portero era una mierda!
El zapato tomo una trayectoria inexplicable, después de golpear en el pico de la mesa, en la pared, y finalmente en el suelo y acabó colándose la ventana trasera y fue a caer al callejón detrás del hotel. Ginés se asomo y vio, que tampoco cayó en la calle, sino se quedo enganchado a una leja para soportar macetas, allí estaba, a tres metros de suelo y a dos de él, así que hizo lo que cualquiera hubiera hecho, estiró su mano todo lo que pudo. Aun le faltaba por llegar, así que saco medio cuerpo por la ventana, pero tampoco llegaba, y desafió a la gravedad.
- Ginés, pásala, pásamela que estoy solo - decía un niño con la cara toda sucia.
- Ahí va Tomas...mételo - Dijo Ginés, un niño delgaducho, todo sonrojado por el esfuerzo.
Después de aquello, Tomás marco un soberbio golazo y todos fueron a abrazarlo, todos excepto Ginés, que a causa del esfuerzo, se encontraba en el suelo, tirado en una de las bandas del campo. Al principio el resto de los niños no le prestaron atención, pero minutos más tarde, al no moverse, Tomas fue hacia a él, se acercó lentamente y al verle llamó al resto de sus compañeros y pidió insistentemente:
- Lla...Lla.....Llamar a una ambulancia, rápidooooo!!! - Con la voz entrecortada.
Fue escuchar eso y Ginesito, abrió los ojos y le dijó con una sonrisa en la boca.
- Yo soy Suarez!
Ginés resbaló y al no tener ningún apoyo, callo 5 metros en picado y después de aplastar su cuerpo por el suelo, entreabrió un ojo en intento girarse 90 grados, pero no podía.
- Si lo se... Si lo se...
Cuando por fin pudo girarse y ponerse boca arriba, vio el inmenso firmamento.
Historia by Jose Luis Simón el 19 de septiembre del 2011.