sábado, 17 de septiembre de 2011

Inci y Sivo



Inci y Sivo

Llego hasta mis oídos, una historia, como tantas, pero esta es diferente, porque sus protagonistas no son de carne y hueso, bueno, si de hueso, pero en vez de carne, son de calcio y fósforo, y aunque me imagino la cara que estaréis poniendo, antes de nada, deciros que se trataba de dos dientes, exacto, dos dientes  y para ser mas exactos, se trataba de los incisivos centrales superiores, una historia que os llegará al corazón.

Todo empezó en un día de San Juan, el primero en nacer fu Inci, y horas después nació Sivo, ambos se veían que serian unos dientes fuertes y sanos, que llegarían a ser dos enormes paletas coquetas, que atraerían hasta la mas estrecha paleta que se encontraran en su camino.

Los años pasaron y ambos crecieron sanos, fuertes y hermosos, pero sobre todo, y lo más importante, es que ambos, estaban unidos, compenetrados, y es que el nacer uno al lado del otro y vivir juntos, tenían una relación de hermandad que iba más allá de lo inimaginable, y es que ambos compartían confidencias, ligaban sin dispar, ambos iban a todos los lados juntos y siempre en perfecta compenetración y unión.

Pero un mal día de San Mateo, Sivo sufrió un desgraciado accidente y perdió la mitad de su cuerpo, paso unos días malos, entre la vida y la muerte, a su lado estaba Inci, apoyándolo y animándole todo el tiempo, incluso le llego a dar parte de su calcio y de su fósforo para que su amigo se recuperara. Gracias a su fortaleza y a la ayuda de Inci, Sivo, tuvo la suerte de no perder el resto y salio de aquel mal paso.

Aquel incidente, quebró de alguna forma su relación, y es que aunque seguían siendo inseparables, Sivo se sentía acomplejado, sobre todo a la hora de ligar y de estar con otras paletas, veía que a él no le hacían tanto caso y solía estar tapado, ello llevo a que Sivo entrara en una depresión que le hizo estar arrinconado, con miedo. Inci intento animarlo todo lo que pudo, hasta que un buen día, una charla se convirtió en una bronca, Sivo lo insulto, y acabo golpeándolo. Inci se quedó perplejo, al principio estaba lleno de rabia, pero poco después cayó en la cuenta que era debido a su enfermedad y le perdonó, pero Sivo se fue distanciando y se volvió cada vez más introvertido y antisocial. Inci veía lo que estaba pasando y cambio su forma de vivir, para centrarse en su amigo y en su bienestar, y sobre todo para que volviera a ser el que era.

Los meses pasaron y el esfuerzo de Inci se centraba en apoyar a su amigo día tras día, y parecía que iba funcionando, Sivo ganaba confianza y muchos días volvía a ser el que era, pero un día de San Pedro, a Sivo le pusieron una prótesis para el resto de su cuerpo perdido, pero aquello que al principio eran todo alegrías para los dos amigos, más tarde, acabo hundiendo más y más en la oscuridad a Sivo.

Al principio, con la prótesis, los dos amigos parecían los mismos, y a la hora de ligar la cosa era como antaño, se las llevaban de calle, pero los dientes vecinos, como todo los seres del planeta, tienen maldad, y empezaron a reírse de Sivo y a llamarlo de miles de formas, sobre todo cuando su prótesis cambio de color y empezó a deformarse. Se encerró en si mismo y aunque lloró muchas veces, siempre tuvo a su lado a Inci, y esta vez, Sivo si lo vio, y se dio cuenta que su mejor amigo, jamás lo había abandonado en todos estos años, y que no tenia palabras para agradecérselo.

Ambos estuvieron años juntos, conviviendo con la deformidad de Sivo, y pasando de las habladurías, y cada día que pasaba su amistad era inamovible, y más fuerte que el propio diamante, pero como la desgracia suele aparecer cuando menos la esperas, esta hizo acto de presencia sin avisar y esta vez le tocó al sano Inci. Al principio eran unas pequeñas manchas negras y amarillas en lo alto  de la corona, cerca de la piel, pero esas manchas se fueron expandiendo y lo fueron pudriendo poco a poco, llegando a perder pequeños trozos.

Sivo, se armó de valor, y sin importarle lo que le pasara, lo llevo al medico y éste le dijo que no tenia remedio, era a causa del polvo cristalino que había en el ambiente, que a Inci, por su deficiencia de calcio y fósforo, a causa de que le dono a Sivo durante su enfermedad, no tenia tanta protección y por eso se había contagiado tan rápido. Además le dijo que era incurable y que esto era solo el principio, al final perdería todo su cuerpo por la putrefacción, muriendo de forma horrible, pero que tuviera cuidado, que era contagiosa.

Sivo no lo podía creer, y pasó de la advertencia del médico, y se dedico en cuerpo y alma a su amigo, le dio todo su tiempo, y volvieron a disfrutar juntos de todo lo que pudieron, e Inci siempre se lo agradecía, y cada vez que lo veía venir a su lado cada mañana lloraba de alegría por tener a su lado un diente así de cabezota.

Un día de San Lucas, cuando la cosa estaba muy mal, e Inci estaba ya casi en estado terminal y Sivo ya se había contagiado y estaba en estado de putrefacción, ambos estaban uno junto al otro, ambos reían, pero ambos esperaban su final y el de su amigo, para que el sufrimiento no fuera mayor, el gran Dios de los dientes escuchó sus plegarias, y de pronto, como de la nada, les dio unas enormes ganas de descansar, de dormir placidamente, se pusieron uno junto al otro, sonrieron y entraron en el sueño eterno.

Esta es la historia que a mí me llego, como veréis, es una historia triste, pero con un mensaje claro, y es la amistad, una amistad que puede ir más allá de lo que muchos llaman amor.


Historia by Jose Luis Simón el 17 de septiembre del 2011. 

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