jueves, 15 de septiembre de 2011

La Profecia de los Kuwento


 La Profecia de los Kuwento


Existe una profecía Babilónica que trata el tema del fin del mundo, su existencia solo es conocida por unos pocos, los pertenecientes al clan de  los Maling Kuwento, un clan poderoso y con influencias en aquellos años, llegando su máximo esplendor bajo el reinado de Agum II, pero por culpa de las guerras, las persecuciones, las huidas y sobre todo en busca del bienestar, ahora solo quedamos una pequeña comunidad al noreste de Marruecos, junto al mar Mediterráneo, en el pueblo de Pangarap. Mi nombre es Ali Duiwel y esta profecía me ha sido transmitida por mi padre, que a su vez se la transmitió el suyo y así sucesivamente, y viendo la situación que corre el mundo a día de hoy, quería dejar mi pequeña aportación para aquel que descubra la verdad.

La profecía fue entregada por un viajero, que decía vivir más allá del Sol, al santo padre de los Kuwento, Bedrieg, en una noche de luna llena, cuando llevaba el rebaño a pastar a lo más profundo de las montañas. Apareció en el poblado 3 días después, transmitiendo la profecía. Nadie sabe o por lo menos nadie conoce como Bedrieg confió en aquella persona o que es lo que le llego a mostrar, porque a día de hoy, incluso una historia así, parecería la de un loco.

La profecía dice que en el tiempo que domine "la serpiente alada" por los cielos, y el "café árabe" en la tierra, hay que temer a la novena luna llena del tiempo, la cara del mundo será sacudida por cientos de rocas que lloverán del cielo, no serán 100 ni 1.000, serán millones que caerán durante 3 días sin parar, destrozando su totalidad, y sumergiendo a la nación, en lo mas profundo de los pesares, pero eso solo será un aviso.

En la décima luna llena del mismo tiempo, el corazón del agua se parara, su tiempo habrá llegado a su fin, y a la espera de su renacer, el agua que antes discurría por océanos, mares y lagos, discurrirá ahora por donde antaño camino, inundando no solo ciudades y campos, sino montanas y desiertos, matando todo a su pasar, desde ganado hasta personas, ni lo niños se salvaran.

En la décimo primera luna del mismo tiempo, la tierra cansada del dolor inflingido por los hombres, se revelara, y se tragara ciudades brillantes y poderosas, matando a todos los que vivan en ellas, sin distinción de si es hombre o niño.

En la décimo segunda luna del mismo tiempo, desde nuestras casas veremos que en el cielo hay dos lunas, la de siempre, la gris,  y una nueva, roja, ella será la causante de más muerte y destrucción, y es que esta nueva luna se acercara tanto a las casas, que matará a las personas de enfermedades hasta ahora desconocidas, y serán horribles de ver, incluso a los que están acostumbrados a ver a la muerte a la cara.

En la décimo tercera luna del mismo tiempo, los hombres que viven mas allá del Sol vendrán a ayudarnos, alertados, por las desgracias anteriores, vendrán a ayudarnos y a reestablecer el orden, dando al mar vida, a la tierra alimento y a los cielos orden. Nos darán nuevos caminos que tomar, y los supervivientes seremos el futuro del nuevo mundo.

Esta es la profecía que nos trasmitió nuestro padre Bedrieg, y que se ha transmitido de forma oral, pero el sabiamente nos dejo una advertencia, aun más importante que la propia profecía:
“No os fiéis de los viajeros de más allá del Sol, porque si en verdad conocen el devenir del mundo, no sería más honroso que curaran al Mar, a la Tierra y a los Cielos antes de su malestar, que curar las heridas de los supervivientes.”


Historia by Jose Luis Simón el 15 de septiembre del 2011. 

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