martes, 13 de septiembre de 2011

Beleth

Beleth


Era se una vez una hermosa ciudad situada en el desierto del Gabaha, en lo mas profundo y remoto, alejada de cualquier población, y desconocida para la gran mayoría, solo unos pocos sabían de su existencia  y eran foráneos exiliados, y aun así, muchos fueron pasto de las arenas, y es que era como una rosa en medio del infierno. 

Rodeada por decenas de oasis que suministraban a su población del agua necesaria diaria, protegida del viento por el oeste por una enorme montaña que daba sombra por las tardes, y por el norte un enorme palmeral que proveía de madera y dátiles a la población. Pero no era lo único hermoso de aquella ciudad, lo que realmente era importante eran sus gentes, personas alegres, risueñas, vecinos de sus vecinos, que no les importaba compartir, personas que agradecían su suerte, fieles a las tradiciones, cultos gracias a su sistema de aprendizaje desde que son pequeños, y sobre todo y más importante, gobernados por tres sabios, que conseguían guiar a su pueblo a la luz, alejándolo de las sombras y la oscuridad.

Un día fueron encontrados tres hombres cerca de uno de los oasis, nadie sabe como llegaron allí, por sus pisadas parecía que habían atravesado el desierto caminando y sin una sola gota de agua. Los habitantes, viendo la situación, los llevaron a sus casas y los cuidaron hasta que se recuperaron.

El primero el recuperarse dijo llamarse Mashit, de profesión maestro de medicina, y que por desgracia no recordaba nada mas, pero no solo perdió parte de la memoria, también la vista. Solo habían pasado unas horas de aquel despertar, cuando decenas de niños se pusieron enfermos. Los maestros médicos no sabían como actuar, así que el triunvirato sabio convoco a todos los maestros médicos para intentar encontrar una solución. Una vez se expusieron los síntomas, nadie, ni médicos ni sabios encontraban una solución, pero entre aquel silencio se alzo la voz de Mashit,  dando la solución al problema, se trataba de una flor llamada Esperanza y que depurándola se obtenía la medicina. Todos pusieron cara de ignorancia, excepto uno de los sabios, dijo que si el conocía esa flor y sabia donde encontrarla, así que preparo su morral y se dispuso a ir a las montañas, lugar donde estaba aquella milagrosa flor.

El segundo hombre despertó unas horas después de marcharse el sabio, dijo llamarse Focalor y era maestro marino, y que por desgracia no recordaba nada mas, pero no solo había perdido también la memoria, sino que no podía mover ningún miembro inferior. Solo habían pasado unas horas de aquel nuevo despertar, cuando la tragedia volvió a caer sobre la ciudad, y es que los oasis perdieron toda su agua. Los sabios llamaron a toda persona experta en el tema, pero nadie supo responder cual era el motivo de aquella sequía repentina, pero en aquel silencio, y llevado por dos hombres, se oyó la voz de Focalor, diciendo que la solución era una raíz, la raíz de el Discurrir, una vez refinada, se echaba en los oasis, los haría volver fluir. Todos quedaron en silencio, hasta que uno de los dos sabios, dijo que sabía donde encontrarla, en lo más profundo del Palmeral, y así dispuso su viaje y emprendió la marcha lo antes posible. 

Una vez que el segundo sabio se marcho, el tercer hombre despertó, dijo llamarse  Beleth y dijo ser rey, que tenia a su disposición un enorme ejercito y que necesitaba hablar lo mas urgente posible con el rey de la ciudad. Fue llevado ante la presencia del tercer y único miembro sabio que quedaba en la ciudad, y junto a él, como en un cortejo, le acompañaban a derecha e izquierda los otros dos hombres, Mashit y Focalor. Una vez que estuvo frente al tercer sabio,  Beleth le dijo en un tono autoritario, que sino le entregaba la ciudad, moriría, y que le daba solo 3 oportunidades, en esto el tercer sabio se quedo extrañado ante aquella petición, pero poco después rió, como si de un chiste fuera aquello.  

Segundos después dijo Beleth, dirigiéndose a Mashit, que abriera sus ojos y que viera el mundo, y el hasta ahora maestro medico ciego, abrió sus ojos y vio lo que había ante el, y en ese mismo instante, las montañas donde supuestamente estaba el primer sabio se desmorono en una enorme grieta, como salida del infierno y a continuación Beleth le pregunto este al tercer sabio si le entregaba la ciudad, y este se negó lleno de cólera.

Segundos después dijo Beleth, dirigiéndose a Focalor, que caminara para que así sus pies pudiera sentir la tierra, y el hasta ahora maestro marino invalido, camino sobre el duro suelo, y en ese mismo instante, el palmar, donde supuestamente estaba el segundo sabio, ardió en minutos, quedando totalmente calcinado, y a continuación Beleth le pregunto al tercer sabio si le entregaba la ciudad, y este se negó nuevamente, más cegado por la cólera.

De pronto Beleth, saco de su chaqueta una flor, y se acerco al tercer sabio, se arrodillo al mismo tiempo que le entregaba la flor y le dijo entre sollozos que lo sentía enormemente y que aceptara aquella flor como presente de su derrota,  a lo que el tercer sabio, después de unos momentos de incredulidad, rió a carcajadas mientras cogía la flor de su victoria. Pero en aquel instante los sollozos de Beleth se volvieron en unas sonrisas maliciosas, mientras el tercer sabio se convertía en piedra, y es que la flor era la tercera oportunidad de entregar la ciudad, y así los tres hombres se acercaron a los 3 tronos que dominaban la sala, ahora que nadie se lo impedía, y como de un rey se tratara Beleth se dirigió a todos los presentes y dijo: "El diablo gobierna ahora esta ciudad, y su nombre a partir de ahora será Gomorra". 


Historia by Jose Luis Simón el 12 de septiembre del 2011. 

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